Qué rápido cambian las cosas, ¿verdad? Lo que ayer fue, hoy no es. Lo que hoy no está, mañana será. Aterrador, maravilloso, espeluznante, inquietante. No sé ni con qué adjetivo definirlo. De repente, todo aquello que nunca te habías planteado entra en tu vida, como una gran ráfaga de viento que se cuela por una ventana entreabierta. ¿Y qué es la vida? Puro cambio. Nos acostumbramos a un día a día, a unas personas, a unas voces, a unos hábitos, a unas manías, a unas cifras, a unos intereses. Y en un segundo todo se cae, todo echa a volar. Nada vuelve a ser como antes. Te pasas horas, meses o años pensando qué hacer ahora que todo es distinto. Y entonces llega el día en el que todo lo que fue diferente vuelve a ser tu igual. Se convierte en una nueva rutina con nuevas personas, nuevas aficiones, nuevos sentimientos. Así que, ¿para qué comernos el tarro? Ansiamos estabilidad, pero la vida es puro cambio. Queremos mantener a los mismos amigos, pero nos morimos por conocer gente nueva. Deseamos que absolutamente todo nuestro mundo permanezca, pero nunca será así. Tenemos miedo a los giros, a que todo vaya a ser peor. Pero… ¿deberíamos?
Hace dos días me detectaron prediabetes y es entonces cuando empecé a planteármelo todo. Tengo miedo a cómo será mi vida a partir de ahora. Ya tengo problemas y una enfermedad, pero al fin y al cabo eran mis problemas y mi enfermedad. Todo era mío y lo tenía asumido. No lo pensaba demasiado, estaba añadido a mi día a día, como quien se lava los dientes o se ducha. Pero de repente algo sucede y se convierte en tu máxima preocupación; todo lo demás pasa a ser secundario. Esto me recuerda a ciertas reflexiones que encontré en Diario de un cuerpo (Daniel Pennac), un libro que leí hace unos meses. Uno se obsesiona con las cosas que aparecen nuevas, y en cierto modo se convierte en una terapia para olvidarnos del resto de pequeñas dolencias. ¿Tienes acúfenos y te parece lo más desagradable del mundo? En dos días te percatas de que ya no te duele tanto la espalda como pensabas. ¿Sufres de un dolor insoportable en el tobillo y tienes miedo de que sea una rotura? Qué casualidad, ya apenas notas tus odiosos pitidos auditivos. Y así con todo. A nuestra mente le gusta girar y girar, pensar y pensar, y por desgracia, pintar todo de una forma mucho más dramática de la que se corresponde con la realidad.
Conque ya sabéis, no hay que tener miedo. Tenemos que afrontar los baches como una prueba más; de eso se trata. Y con cada bache uno se hace más fuerte, más grande y va dejando miedos atrás. Además, ¿no hacen de la vida una aventura mucho más interesante? Imaginad lo aburrido que sería todo si nunca nos sucediese nada inesperado, si nada pusiese patas arriba toda nuestra existencia. Todas nuestras cicatrices nos forjan, nos moldean y nos hacen ser como somos. Y lo más importante: esconden una historia de superación.
Y vosotros, ¿estáis preparados para la próxima batalla?.
V.V.V.
domingo, 23 de febrero de 2014
domingo, 16 de febrero de 2014
¿Y ahora qué?
Primero una vaga idea sobrevoló mis pensamientos, después una fracción de mi mente se apoderó de la misma y más tarde no pude dejar de obsesionarme con ella: escribir un blog. "¿Y un blog para qué?" -os preguntaréis. Pues sinceramente, no lo sé. Pero ¿por qué no? A veces creo que pienso demasiado y que actúo poco. Simplemente llegó el momento en el que necesitaba dejar por escrito todo aquello que se pasase por mi alocada cabeza. Así que aquí estamos.
Un domingo cualquiera del segundo mes de este año acabado en la cifra catorce. Podría haberme puesto manos a la obra antes, podría haber sido después. Pero no; tuvo que ser hoy. ¿Todo esto tendrá alguna razón? ¿Será simplemente azar? ¿O es obra del destino? Me temo que ya estoy volviendo a entrar en mi bucle de paranoias, vamos a centrarnos. No escribo para nadie, tampoco sé si escribo para mí. Escribir me parece algo necesario, pero ¿cuándo algo se convierte en necesidad? Respirar, comer, dormir... Todos hacemos lo mismo para sobrevivir, pero lo hacemos de forma automática, sin planteárnoslo. Básicamente vivir deja de ser una posibilidad cuando nos quitan alguna de esas funciones. Conque dejemos de pensar, que todo fluya, como una gran corriente de agua que poco a poco lo va inundando todo. Así funcionan nuestras divagaciones, uno se pone a pensar en la razón por la que tal cosa es como es y acaba pensando en si está dormido o despierto, muerto o vivo.
En fin, que te encuentras leyendo una entrada sin sentido ni propósito o finalidad. No hay un esquema, no hay croquis. No sé sobre qué escribiré, cuándo, dónde, a qué hora, cada cuánto. "Sólo sé que no sé nada". Sonará a tópico, pero la famosa frase de Sócrates recoge en seis palabras una gran parte de mi filosofía de vida. La infinidad de abarcamiento de la mente humana y sus conceptos. ¿No es apasionante que por más que sepamos y sepamos seguiremos sin dominar un 1% de lo que podríamos conocer? No sé si es aterrador ese mar de ignorancia en el que estamos obligados a nadar y a tratar de no hundirnos, o es una noticia increíblemente optimista. ¿No es maravilloso pensar que nunca nos cansaremos de aprender? ¿Que siempre habrá algo que nos sorprenda? A mí, sin duda, me lo parece. Y espero que este blog lo demuestre entrada tras entrada.
¿Hasta la próxima?
V.V.V.
Un domingo cualquiera del segundo mes de este año acabado en la cifra catorce. Podría haberme puesto manos a la obra antes, podría haber sido después. Pero no; tuvo que ser hoy. ¿Todo esto tendrá alguna razón? ¿Será simplemente azar? ¿O es obra del destino? Me temo que ya estoy volviendo a entrar en mi bucle de paranoias, vamos a centrarnos. No escribo para nadie, tampoco sé si escribo para mí. Escribir me parece algo necesario, pero ¿cuándo algo se convierte en necesidad? Respirar, comer, dormir... Todos hacemos lo mismo para sobrevivir, pero lo hacemos de forma automática, sin planteárnoslo. Básicamente vivir deja de ser una posibilidad cuando nos quitan alguna de esas funciones. Conque dejemos de pensar, que todo fluya, como una gran corriente de agua que poco a poco lo va inundando todo. Así funcionan nuestras divagaciones, uno se pone a pensar en la razón por la que tal cosa es como es y acaba pensando en si está dormido o despierto, muerto o vivo.
En fin, que te encuentras leyendo una entrada sin sentido ni propósito o finalidad. No hay un esquema, no hay croquis. No sé sobre qué escribiré, cuándo, dónde, a qué hora, cada cuánto. "Sólo sé que no sé nada". Sonará a tópico, pero la famosa frase de Sócrates recoge en seis palabras una gran parte de mi filosofía de vida. La infinidad de abarcamiento de la mente humana y sus conceptos. ¿No es apasionante que por más que sepamos y sepamos seguiremos sin dominar un 1% de lo que podríamos conocer? No sé si es aterrador ese mar de ignorancia en el que estamos obligados a nadar y a tratar de no hundirnos, o es una noticia increíblemente optimista. ¿No es maravilloso pensar que nunca nos cansaremos de aprender? ¿Que siempre habrá algo que nos sorprenda? A mí, sin duda, me lo parece. Y espero que este blog lo demuestre entrada tras entrada.
¿Hasta la próxima?
V.V.V.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)