domingo, 16 de febrero de 2014

¿Y ahora qué?

Primero una vaga idea sobrevoló mis pensamientos, después una fracción de mi mente se apoderó de la misma y más tarde no pude dejar de obsesionarme con ella: escribir un blog. "¿Y un blog para qué?" -os preguntaréis. Pues sinceramente, no lo sé. Pero ¿por qué no? A veces creo que pienso demasiado y que actúo poco. Simplemente llegó el momento en el que necesitaba dejar por escrito todo aquello que se pasase por mi alocada cabeza. Así que aquí estamos.

Un domingo cualquiera del segundo mes de este año acabado en la cifra catorce. Podría haberme puesto manos a la obra antes, podría haber sido después. Pero no; tuvo que ser hoy. ¿Todo esto tendrá alguna razón? ¿Será simplemente azar? ¿O es obra del destino? Me temo que ya estoy volviendo a entrar en mi bucle de paranoias, vamos a centrarnos. No escribo para nadie, tampoco sé si escribo para mí. Escribir me parece algo necesario, pero ¿cuándo algo se convierte en necesidad? Respirar, comer, dormir... Todos hacemos lo mismo para sobrevivir, pero lo hacemos de forma automática, sin planteárnoslo. Básicamente vivir deja de ser una posibilidad cuando nos quitan alguna de esas funciones. Conque dejemos de pensar, que todo fluya, como una gran corriente de agua que poco a poco lo va inundando todo. Así funcionan nuestras divagaciones, uno se pone a pensar en la razón por la que tal cosa es como es y acaba pensando en si está dormido o despierto, muerto o vivo.

 En fin, que te encuentras leyendo una entrada sin sentido ni propósito o finalidad. No hay un esquema, no hay croquis. No sé sobre qué escribiré, cuándo, dónde, a qué hora, cada cuánto. "Sólo sé que no sé nada". Sonará a tópico, pero la famosa frase de Sócrates recoge en seis palabras una gran parte de mi filosofía de vida. La infinidad de abarcamiento de la mente humana y sus conceptos. ¿No es apasionante que por más que sepamos y sepamos seguiremos sin dominar un 1% de lo que podríamos conocer? No sé si es aterrador ese mar de ignorancia en el que estamos obligados a nadar y a tratar de no hundirnos, o es una noticia increíblemente optimista. ¿No es maravilloso pensar que nunca nos cansaremos de aprender? ¿Que siempre habrá algo que nos sorprenda? A mí, sin duda, me lo parece. Y espero que este blog lo demuestre entrada tras entrada.

¿Hasta la próxima?

V.V.V.

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